Por María “Cuca” Súarez Toro para Claridad,

ESCRIBANA
5 de febrero

 

Una novedosa iniciativa desarrollada por la dueña del Jardín y Vivero Plantas de Caparra, Teresa Suárez Toro podría convertirse en ejemplo para que familias y comunidades aporten a la reforestación de Puerto Rico en forma barata, beneficiosa y sencilla, sin tener que desplazarse de los lugares en los que viven.

 

El inicio de la propuesta fue tan sencillo como la forma de trabajar que tiene Teresa misma.  Un buen día, sentada en el patio trasero de su casa en Villa Caparra, observó que todo el lote baldío que albergaba árboles frondosos afectados por “María”, le habían dejado una maravillosa herencia.

 

Del suelo habían brotado más de 100 arbolitos de “pepitas de María”, como se le dice a ese árbol nativo de la isla que suelta unas hijas que parecen quenepas. Los retoños anunciaban que los árboles del país crecían solos, desafiando la destrucción del huracán había ocasionado.

 

 

No era posible para ella, amante de cada uno de ellos, retenerlos en su pequeño patio.  Precisamente cuando ponderaba qué hacer con aquel masivo milagro de la naturaleza, recibió en Plantas de Caparra una llamada de Andrew de Para la Naturaleza.  El funcionario quería saber si el vivero tendría arbolitos nativos que  pudiese aportar para la reforestación de la isla.

 

“Pues tengo unos 100 arbolitos de María; de María en los dos sentidos – aclaró –  de pepitas de María y sembradas por el huracán María.”

 

El delegado de la organización conservacionista sin fines de lucro, Para la Naturaleza le dijo que si se los llevaba a Plantas de Caparra, él los recogería para re-sembrarlos como parte de una campaña de reforestación que han iniciado desde el paso del huracán María con una meta de entregar, sembrar y cuidar con la ciudadanía y sus comunidades unos 4,000 árboles nativos.

 

Teresa y Andrew: entrega en Plantas de Caparra

La iniciativa quiere aportar a lograr la recuperación de Puerto Rico mediante la reforestación de áreas naturales y espacios urbanos y para ello tiene una meta de sembrar un millón de árboles en los próximos cinco años.

El día antes de la entrega, Teresa había llamado a sus vecinos para que la apoyaran en el proceso de sacar los arbolitos de su patio para ser entregados a Para la Naturaleza quién estaba lista para, en menos de 24 horas,  ponerlas en bolsitas con tierra donde crecerían hasta estar maduras para su destino final.

La entrega sacada de 100 pies cuadrados de patio: 302 Marías y  40 palitos de Palo Blanco.

“Las especies nativas son las más resistentes y por eso es importante reforestar con ellas” explicó Teresa mientras colocaba los arbolitos en una caja húmeda unos y en paños mojados otros.

Arbolitos de María

Arbolitos de Palo Blanco

Según Para la Naturaleza, en Puerto Rico se han identificado mas de 547 especies de árboles nativos, entre ellos el Algarrobo, la Ceiba, la Maga, el Cupey y el Ortegón. Son importantes porque combaten la contaminación, protegen del impacto de los huracanes, evitan la erosión de los suelos, son fuente de alimento de aves y abejas, dan sombra y refrescan los ambientes.

Rafael Ojeda Rexach, joven de 14 años, vecino de Teresa en Villa Caparra, fue uno de los colaboradores de Teresa. “Estuvo cool  que mi vecina Tere hiciera eso, pero también que nos llamara para ayudarla porque así lo convirtió en una actividad comunitaria poniéndonos a reconstruir el ambiente y el país.”

Al preguntarle cuál era su mensaje para otros jóvenes, esto fue lo que contestó. “Ah, yo les dije a todos al otro día y me dijeron que les avisara porque ellos también vendrían a ayudar en eso.”

Rafael Ojeda Rexach

Se estima que con el paso de los huracanes “Irma” y “María”, en el archipiélago boricua cayó casi la totalidad de los árboles grandes, sin embargo 8 de cada 10 juveniles resistieron los vientos.

Arbolito de María en manos de Teresa

“Los que resistieron y hasta los que cayeron nos están dejando sus retoños – explicó Teresa – podemos ayudarlos a encontrar los lugares adecuados para crecer.”

Con el fin der apoyar esos procesos, la engargada de iniciativas ciudadanas en Para la Naturaleza, Luisa Rosado Seijo se encuentra conduciendo el diseño de un protocolo para que la gente pueda identificar arbolitos nativos, cómo trasplantarlos, reportarlo y hasta donarlos para acciones como las de Teresa.

Cualquiera puede participar. Si aparecen arbolitos en su patio o algún predio en su barrio, en lugar de pasarles la cortadora de grama, llame a Para la Naturaleza solicitando orientación.

Siembre un árbol de la herencia de “Maria”, no los deje morir, ya ha sido suficiente la destrucción: estamos de pie, levantémos arbolitos también.

 

Otra idea de iniciativa familiar familiar la desarrolló la propia familia de Teresa en Vega Baja en octubre al ayudar a estabilizar un arbolito de Emajaguilla que había crecido en la arena de la playa frente a la casa de su familia.

Prácticamente acostado y recibiendo solo agua salda, el arbolito empezó a retoñar apenas 8 días después del paso del “Maria” al punto que, al verlo, Teresa escribió en su Facebook que “La naturaleza se nos destruyó rápido, pero tiene prisa en recuperarse.

 

Emajaguilla tumbado por “María” en playa de Vega Baja

Cada árbol que quedó en pie, cada rama aunque tronchada, hoy reconoce su importancia. Sigamos el ejemplo de la naturaleza, sigamos haciendo nuestro trabajo, lo que nos corresponde, la ayuda es importante, pero no esperemos por ella. SIGAMOS REVERDECIENDO que pronto seremos otra vez la inspiración de Antonio Cavan Vale el Topo’ VERDE LUZ DE MONTE Y MAR.”

 

 

 

Al siguiente domingo sus hermanos y sobrinos trajeron instrumentos para ayudarlo a levantarse, removiéndole las ramas caídas con el cuidado de proteger sus hijas nuevas, lo enderezaron protegiendo sus raíces y colocándole un tecle para levantarlo poco a poco y lo amarraron para ayudarlo a estabilizarse de pie nuevamente.

 

Tito Suárez y sus gemelos Jaime y Javier

 

Musin Suárez y Ale Herlell