María Suárez Toro, INMAR Caribe
El 17 de junio de 2026, en Agua Caliente, Cartago, Costa Rica, seis líderes indígenas de los pueblos bribri, cabécar y ngäbe de sus territorios en Talamanca y Sixaola as sur de Costa Rica se reunieron con arqueólogos costarricenses en una visita a una de las cunas de la civilización pre Colombina en el país.
Un mapa (1) de algunos de los numerosos sitios (puntos rojos) identificados en la zona de Cartago que fueron ocupados por pueblos indígenas precolombinos presenta pinceladas de la cuna.
El mapa en un folleto cortesía del proyecto de excavación arqueológica «Cantos de Viento» (2024-2026) de Felipe Sol, Jessica Aguilar y David Sánchez.
El diálogo de saberes que emergió ese día durante el encuentro fue tan fascinante como la naturaleza misma del sitio.
El lugar de la visita conjunta es un sitio forestal en Agua Caliente donde aparecen alineados el arroyo Purires en su forma de serpiente, un afluente del río Agua Caliente y el majestuoso y activo volcán Irazú.
Allí un antiguo sitio del cacicazgo presenta evidencia de 2.000 años de asentamientos precolombinos, presuntamente de los pueblos Huetares, uno de los grupos indígenas del país.
En marca de pilot amarillo está la extensión del montículo principal.
Detrás de él se encuentra el río y, más allá del cielo nublado, está el volcán. Foto: María Suárez Toro. 17/06/2026
A primera vista, la alineación entre el río, el volcán y el montículo del cacigazgo dejó sin aliento a las cinco mujeres indígenas y esta servidora, cuando las energías convergentes del bosque, volcán y rio nos contagiaron.
De izquierda a derecha: Eulalia, Jenni, Mauricia, Thalia y Olga. Foto de Marcelo Gómez. 17/06/2026.
«El cacicazgo lo ejercieron tanto mujeres como hombres, tal y como se evidencia por aquí, donde hemos visto túmulos funerarios de mujeres que fueron muy bien decorados en su entierro —dice el arqueólogo Uri Salas, uno de los investigadores del yacimiento— manifestando un símbolo de honor en el liderazgo».
Agregó que el sitio presenta evidencia de dos siglos de asentamiento, sin que exista ni un solo indicio de contacto alguno entre esas civilizaciones originales y los colonizadores. “Sin embargo, probablemente abandonaron el lugar debido a la influencia de los colonizadores en la región”, según indica el folleto «Cantos del Viento 2024-2026».
Uri Salas y el fotógrafo Marcelo Gómez, MST. 17/06/2028
Así, «influencia» en este caso no necesariamente se refiere ni a invasión ni contacto directo, sino contexto. Es bien sabido que Cartago, sede del cacicazgo indigena presuntamente Huetar en su momento, se convirtió en la principal ciudad de la provincia española de Costa Rica en 1563 por orden del conquistador español Juan Vázquez de Coronado y fue la primera capital del dominio colonial hasta 1823, cuando se trasladó a San José.
“Buen suelo y cielo” así se expresó en su momento Vázquez de Coronado al llegar a nuestras tierras en Cartago, dice Fressy Sanchez Sanchez, joven líder Huetar, en un comentario al conocer de la visita a la que no pudo asistir.
Los 2.000 años de presencia ininterrumpida de los pueblos originarios se desarrollan en una línea de tiempo trazada por el proyecto “Canto de Viento” antes mencionado.
10 000 a. C.: Primeros indicios de presencia humana en la zona.
1 000 d. C.: Llegan a la zona los primeros grupos agrícolas
300 a.C.: Las primeras familias se establecen en la zona
500 d. C.: Varias familias viven allí a lo largo de varias generaciones de manera permanente en la zona
900 d. C.: Gran crecimiento de la población y de su poder político, lo que dió lugar al cacicazgo de Guarco en Cartago.
1569 a. C.: Abandono del yacimiento debido al impacto de la conquista española.
Foto de la Línea del Tiempo en el folleto en mención. MST, 17/06/2026
Liderazgo femenino en el pasado y en el presente
Las cinco mujeres indígenas que visitaron Agua Caliente procedían de los territorios al sur de Cartago son líderes de los pueblos bribri, cabécar y ngäbe en sus respectivas comunidades.
«Mis bisabuelos siempre me contaban historias sobre haber visitado Cartago en tiempos pasados, aunque esta tierra se encuentra a 300 kilómetros de mi Finca Loroco en Bribri», dice Mauricia Vargas Vargas, líder de su clan Kolwak de productoras agrícolas.
Explicó que venir a este lugar en Cartago la hace muy feliz porque sabe que sus antepasados eran felices cuando vivían en el territorio, ya que las historias que compartían eran de alegría, comunidad y abundancia. «Hoy me siento feliz aquí porque la tierra aún nos habla de nuestros pueblos», concluyó.
Otra mujer cabécar y bribri es Olga Lupario, del clan Duriwak, quien vive en Alto Telire a orillas del río Sixaola, que limita con Panamá. «Sibó nos regaló un clima hermoso para que pudiéramos estar aquí y ver los lugares donde estuvo Pabru Presbere (líder bribri hasta 1710, cuando fue asesinado por los colonizadores españoles), porque eso significa que nuestra huella permanece, no solo allí en Talamanca, de donde venimos, sino también aquí. En nuestra cultura, las mujeres son las que cuidan las semillas, preservan y dan continuidad a la cultura y a la mayoría de las cosas».
Jeinni Mayorga es una alfarera bribri que también vive en Talamanca. «Como joven alfarera, he tenido que aprender este oficio heredado sin ningún anciano o anciana cerca que me lo enseñara —explica—, así que he tenido que desarrollar mis habilidades basándome en mi intuición y dejando que mis manos me guíen hacia la misma arcilla que moldearon mis bisabuelos.”
Contó además que ella deja que la arcilla le hable. En el bus, camino hacia Cartago desde Talamanca, me explicó que el color de las distintas arcillas condiciona la manera en que puedo moldearlas. «Así es como veo que mi obra me conecta más allá de cualquier sentimiento que haya tenido al respecto, porque mis antepasados están en ella», concluye.
La joven líder ngäbe, Thalia Jiménez, ha venido acompañada de su madre, Eulalia Thomas. «A pesar de que los colonizadores querían eliminarnos, aquí hay evidencia de que siempre hemos estado aquí, de que seguimos aquí y de que permaneceremos aquí, en nuestra tierra. Cuando escucho a los arqueólogos contarnos lo que han descubierto sobre las mujeres, ese papel tan importante que desempeñaron, digo SÍ, Si, y me doy cuenta de que seguimos conectadas con esos roles de liderazgo».
Caminar por el sitio mientras escuchábamos las explicaciones de los arqueólogos se convirtió de repente en un diálogo donde la historia y la experiencia vivida se encontraron en un momento intenso de reflexión. Ante cada explicación de los arqueólogos —«usaban esta vasija para cocinar maíz…»—, escuchábamos a las mujeres decir «y aún hoy».
«Enterraban a sus muertos con la cabeza orientada hacia el oeste», escuchábamos a las mujeres decir «y aún hoy». A la séptima vez que el pasado y el presente se encontraron en la experiencia vivida, la ciencia ciudadana que se está desarrollando actualmente en Talamanca en el ámbito de la arqueología subacuática también se sumó a la conversación interactiva.
Le pregunté a otra arqueóloga del proyecto qué significaba el hecho de que esta fuera la primera visita de un grupo de herederos indígenas de los legados contenidos en los objetos arqueológicos y la cultura del pasado que ella está ayudando a desenterrar y preservar.
Orgullosa de haber nacido y crecido en Cartago, la arqueóloga Jessica Salas presentó el laboratorio temporal al grupo de visitantes.
Jessica muestra restos humanos que se están estudiando.
Foto de Marcelo Gómez. 17/6/26
Explicó que «la participación de las comunidades indígenas puede ser realmente muy importante porque enriquece lo que podemos decir sobre el conocimiento que podemos aportar, ya que así no solo explicamos los objetos, los hallazgos y las cosas que encontramos, sino que los pueblos indígenas pueden humanizar esos contextos (porque) aportan información de la que carecemos como investigadores; nos abren muchas puertas al conocimiento, a las experiencias vividas y a la cultura que desconocemos (y esto puede suceder) cuando pueden participar en nuestros proyectos».
Agregó que, cuando ellos, como excavadores, encuentran huesos humanos, los tratan con profundo respeto porque saben que son nuestros antepasados y los de nuestros pueblos indígenas. “Pero, al mismo tiempo, tenemos que estudirlos porque nos brindan mucha información sobre nuestras culturas: enfermedades, vidas, muerte, edades, sexo, lo que comían, etc. porque humanizan el contexto”, concluyó.
Las «Mamitas» halladas en el sitio de Agua Caliente
Tres esculturas únicas talladas en piedra representan a mujeres reclinadas con el vientre ahuecado. Esas piezas fueron halladas en el sitio arqueológico de Agua Caliente, según informa el arqueólogo Luis Alberto Sánchez Herrera —del Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional de Costa Rica— en su artículo «Los orígenes de Todo: las Esculturas Femeninas de Agua Caliente, un Asentamiento Precolombino en Cartago» (2).
En dicho artículo Sánchez —en su calidad de supervisor del Museo Nacional— expone las premisas básicas de ese hallazgo en los estudios y excavaciones realizadas entre 2024 hasta la actualidad.
Se trata de un proyecto privado de construcción que al hallar vestigios, los reportó al Museo y para poder construir eventualmente tuvo que contratar y financiar excavaciones en manos de arqueólogos profesionales que presentan un projecto a la Comisión Arqueológica Nacional y se realiza bajo la supervisión del Museo Nacional de Costa Rica (MNC).
El proyecto de excavación, estudio de las piezas y salvamento de las mismas incluye la extracción, empaque y eventual traslado de los objetos encontrados a las Bodegas del MNC para su tutela.
Vista panorámica de la última fase del proyecto “Cantos del Viento”
el día de la visita. Foto de Marcelo Gomez. 17/06/2026.
Ese es el procedimiento legal que debe seguir cualquier proyecto de construcción que descubra objetos precolombinos al iniciar las obras. Únicamente una vez que todo el patrimonio ha sido rescatado adecuadamente se puede realizar la construcción.
Foto del artículo citado aquí.
«Se cree —reconoce Sánchez— que las “mamitas” se colocaban en espacios públicos y funerarios para realizar ritos especializados y vincular de manera permanente a las comunidades precolombinas con sus relatos sobre sus orígenes y sus nociones fundamentales acerca de la creación, el nacimiento, la vida y la muerte».
Ah, el ciclo de la regeneración del ciclo de la vida, pienso mientras leo a Sánchez. Al leerlo, mi imaginario se dispara. Conecta con lo que recuerdo sobre los vínculos científicos que podrían surgir de un paradigma regenerativo, tal como lo interpretan científicas como la ecofeminista asiática Vandana Shiva en ecología, respecto a las semillas. Y la lituano-estadounidense Marija Gimbutas en arqueomitología, sobre la Vieja Europa, así como el biólogo chileno Humberto Maturana sobre la biología del amor por la vida.
También encuentro sus raíces en las aportaciones de mitólogos como el estadounidense Joseph Campbell o el filósofo y espiritualista mexicano Eduardo Meneches, en lo referente a las nociones fundamentales de creación, nacimiento, vida y muerte.
Asimismo, hay que destacar la contribución científica de la antropóloga costarricense Maria Eugenia Bozzoli —pionera de esta disciplina en Costa Rica—, quien se refirió a ese ciclo regenerativo allá por 1979 al interpretar la mitología bribri en su obra sobre el ciclo del nacimiento y la muerte en los bribri en Costa Rica para quienes ese proceso es un ciclo de tránsitos sagrados que no tienen fin. (3)
¡El circulo está trazado! El principio regenerativo abarca mucho más que la «maternidad» o la «fertilidad» por sí solas; constituye una expresión del ciclo completo de la red de la vida, permitiendo así que la vida continúe en el Universo.
Actualmente Sánchez, al describir el yacimiento arqueológico actual de Cartago, expresa esta mentalidad de la siguiente manera: «Según el sistema de creencias de muchos grupos indígenas del continente, el principio femenino no sólo recibe, sino que también transforma lo que recibe; la semilla se gesta en la tierra (la mujer), pero ella la convierte en un brote».
Ese proceso de regeneración de la especie humana tiene lugar en el cuerpo de las mujeres porque somos una especie materna. El origen de la nueva vida humana y su ciclo regenerativo se encarnan en ella. Por lo tanto, no es de extrañar que aparezca con tanta frecuencia en el lenguaje simbólico de las expresiones mitológicas prehistóricas.
«Las esculturas —advierte Sánchez— tenían la particularidad de transformar utensilios domésticos en obras de asombrosa belleza, estética y simbolismo».
A lo cual agregamos que no se trata solo de utensilios, sino que la representación del cuerpo femenino también está llena de simbolismo. No como una expresión de la «maternidad» aislada de la cosmovisión de una cultura animista, donde toda vida es sagrada y todo es vida, tiene espíritu.
Las visiones reduccionistas que consideran a las mujeres como «úteros» aislados y como «fetiches» sexuales de los hombres, no hacen justicia a los marcos de pensamiento (paradigmas) ancestrales.
Sus mitologías y expresiones simbólicas de épocas en las que mujeres y hombres eran iguales; donde el dualismo no estaba planteado de manera antagónica, sino contenido en el todo (como documenta Bozzoli), quien señala que, según los bribris, Surá, la entidad que gobierna el inframundo, es la forjadora de los seres humanos, es a la vez masculina y femenina. (3)
Las fuerzas dadoras y regeneradoras de la vida eran honradas como sagradas y por lo tanto veneradas, no como en una religión institucionalizada, sino como expresión del ánimus o espíritu de la vida en todos los seres vivos.
En esos paradigmas, la figura humana inspiró la escultura en una época en que las comunidades precolombinas alcanzaron sus civilizaciones más avanzadas, explica también Sánchez.
Sánchez destaca al menos cuatro características de liderazgo en las figuras preColombinas:
- Las poses sentadas, o «sukia», tal vez la personificación de chamán.
¿O una chamana? Foto en el Museo del Jade de Costa Rica,
María Suárez Toro, junio de 2024.
- La postura de pie, que con frecuencia alude a una especie de guerrero.
¿O guerrera? Fotos de arriba y abajo en el Museo del Jade de Costa Rica, María Suárez Toro, Junio 2024.
Sí, guerreras, esto se reconoce plenamente en el Museo del Jade, como en esta figura que se presenta como hallada en la región del Caribe de Costa Rica y que data de entre los años 1,000 y 1,550 d. C.
El texto indica que esta «figura humana representa a una guerrera, con las manos en la cintura. Está desnuda, salvo por su cinturón y su elaborado tocado o sombrero».
- Una figura de una cabeza humana independiente
¿Cabeza de mujer o de hombre? En el Museo del Jade de Costa Rica. María Suárez Toro, 2024.
- La postura recostada con una forma cóncava en el abdomen.
Mamitas que se encuentran documentadas en el Museo Nacional de Costa Rica, con una infografía que las describe. Fotos de MST. Mayo de 2025.
Infografía:
«Entidades poderosas conectadas con la Tierra», es el título de su presentación como «mamitas», en su mayoría procedentes del Caribe costarricense” dice a descripción del Museo.
Las esculturas recientemente halladas en Aguas Calientes
Las tres esculturas femeninas de Agua Caliente parecen ser el redescubrimiento arqueológico más reciente en un yacimiento preColombino en Costa Rica.
Al parecer, el nombre «Mamitas» no se remonta a ninguna persona en particular, sino que es un término popular no académico que se utiliza para referirse a unas esculturas de piedra antropomórficas de mujeres que representan a mujeres dando a luz y con vientres cóncavos, según Cleria Ruiz Torres, arqueóloga del Museo Nacional.
Las «Mamitas» de Aguas Calientes fueron talladas en piedras locales y son bastante diferentes unas de otras.
A pesar de compartir la imagen común de una mujer recostada, cada una de las tres «mamitas» se distingue claramente de las demás en cuanto a materiales, ejecución, proporciones, formas y acabados.
| Mide 92 cm de altura, tiene una forma alargada, y sus rasgos humanos apenas se perciben. Cuando fue descubierta, su cabeza apuntaba hacia el oeste. |
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Mide 75 cm. postura rígida. Su cavidad abdominal |
| Escultura 3Mide 89 cm.
Presenta un contorno y una ligera torsión La escultura también se caracteriza por tener una segunda concavidad como si hubiera sido utilizada en dos períodos diferentes. |
Planes futuros para Agua Caliente:
Un Parque Arqueológico
«Allí se han encontrado infraestructuras como montículos y calzadas, así como cerámicas, vasijas procedentes de Guanacaste, en la costa del Pacífico, esculturas de piedra y joyas de oro. Se ha documentado su ocupación a lo largo de más de 2.000 años a través de asentamientos dedicados tanto a la explotación natural como a la agrícola. Durante la era precolombina, allí se desarrollaban la vida cotidiana y los actos ceremoniales. Las tumbas han sido clave para investigar detalles sobre los habitantes originales», señaló Quintanilla, la entonces Directora del MNC en entrevista al diario The Times (4) en el 2024 cuando visitó el yacimiento.
Actualmente el proyecto privado 2024-2026 ha culminado, contribuyendo a abrirle cauce a otro proyecto de carácter público que venía planeandose años atrás entre la Muncipalidad de Cartago y el Museo Nacional de Costa Rica para realizarse en la zona buscosa de cacicazgo visitada por las mujeres indígenas con Uri Salas.
Se trata del proyecto publico “Parque Arqueológico de Agua Caliente” que busca transformar un área forestal de 10 hectáreas donada al Museo de Costa Rica.
Salas nos explico que en lo que se pretende crear un museo al aire libre, un espacio para la visita, la educación y la conservación del patrimonio.
La iniciativsa ha recibido 700 millones de colones en fondos recientemente aprobados por la Municipalidad de Cartago este año. Incorpora la investigación del importante cementerio y la antigua aldea indígena ubicados en el bosque y sin excavar.
«También tiene como objetivo la restauración ecológica del río local», explica Uri Salas, y agrega que espera que el parque cuente además con parcelas de producción agrícola ancestral, «de la misma manera en que ustedes siguen sembrando maíz y otros cultivos», le dijo a las mujeres de Talamanca y Sixaola.
El arqueólogo añadió que los miembros de las comunidades aledañas, la Municipalidad de Cartago y el Museo Nacional de Costa Rica están uniendo fuerzas para desarrollar un proyecto en este sitio que beneficie a las comunidades cercanas «y a visitantes como ustedes», subrayó.
A través de su enfoque en la investigación continúa, la esperanza es que incluya la ciencia ciudadana que brinde comunidad al diálogo de saberes entre comunidad indigena y arqueólogos y arqueólogas con autoridades gubernamentales y comunitarias.
Fin
Referencias
1.Folleto “Historia Antigua de Cocori y Agua Caliente”, folleto del proyecto “Cantos del Viento” (2024-2016). Texto Felipe Sol, diseño Jessica Aguilar y David Sanchez.
- Sánchez Herrera, Jose Luis, “El Origen de Todo: Las Esculturas Femeninas de Agua Caliente, Un Asentamiento Precolombino en Cartago”, 2024. https://www.museocostarica.go.cr/divulgacion/articulos-educativos/mamitas-esculturas-femeninas-de-agua-caliente/
- Bozzoli, María Eugenia 1979. “El Nacimiento y la Muerte entre los Bribris”, Editorial Costa Rica, 1979.
- Tico Times “Ancient Female Sculpture Unearthed in Costa Rica”, Junio, 2024.https://ticotimes.net/weekly_recap/costa-rica-weekly-recap-news-recap-for-june-30-2024